"Si sabes esperar, la gente se olvidará de la cámara y entonces su alma saldrá a la luz" (Steve McCurry)

Al contrario de lo que su nombre podría sugerir, este blog habla de una idea que tuve y que poco a poco fue saliendo de mi cabeza para convertirse en novela. Publicada por Algón Editores (colección "Añil")

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viernes, 2 de marzo de 2012

La lluvia

Se trata de otro elemento importante en la novela, y, al igual que sucede con el término "fotografía", como ya os comenté en la anterior entrada, no está puesto al azar en el título. La lluvia, entendida como suceso meteorológico, como "acción de llover", como gotas de agua que caen de las nubes, se pasea a lo largo de la historia y campa a sus anchas una y otra vez, creando estampas dignas de ser fotografiadas y situaciones cargadas de sentimientos.

"Cada vez que miro la lluvia me acuerdo de ti..."

Esta frase se repite varias veces a lo largo de la novela, pero ¿quién o quiénes la pronuncian? Y ¿por qué? ¿Qué significa la lluvia? ¿De quién se acuerda/n? 

Comienza a llover ya desde el principio de la historia, y en cierto modo no parará, de forma real o metafórica, hasta que se llega al final.

"El apartamento estaba completamente en silencio y podía escucharse un lejano ruido, una especie de picoteo, era la lluvia que golpeaba la ventana, con suavidad, dejando pequeñas gotas impregnadas en el cristal [...] abrió la ventana, y cámara en mano, empezó a fotografiar lo que se veía a través de ella: los edificios grises y mojados, el cielo encapotado y renegrido, las calles resbaladizas, las farolas encendidas, cuya luz reflejaba el caer de la lluvia. Bajó la cámara y observó toda aquella magnitud..."

No sé si en cierto modo os preguntaréis si mi nombre ha influido a la hora de introducir este elemento en la trama, y la respuesta es: sí, por supuesto. Porque tampoco es un nombre elegido al azar. Siempre me ha gustado la lluvia: observarla, analizarla, escucharla... Es una metáfora que me ha acompañado a lo largo de la vida, y, de hecho, suelen gustarme mucho las canciones que hablan sobre ella, salvo algunas excepciones. Me gusta cuando llueve, me gusta mojarme, me gustan las tormentas... Por eso he disfrutado creando un mundo personal alrededor de este término, como elemento y como nombre. 

No sé si he logrado despertar vuestro interés...

"La observó con atención y curiosidad, sonriéndole como si pudiera verla, contempló su rostro, tan sosegado y con una dulce expresión de satisfacción, y aquellos reflejos bailando sobre su piel, las gotas resbalando como si la lluvia cayera transformada en extrañas sombras dentro de la habitación".

Si os gusta la lluvia tanto como a mí, espero no defraudaros.