Cuando empecé a escribir la novela no me planteé qué iba a hacer realmente con ella, lo que pretendía, sobre todo, era volver a coger el hábito de la escritura y de la inspiración, después de mucho tiempo de sequía. No sabía muy bien por dónde iba a terminar aquel proyecto, quería escribir y escribir y ser capaz de volver a crear algo "coherente", iniciarlo y terminarlo. Tras concluir la primera versión, y en parte decepcionada por el resultado, decidí dejar aparcada la historia, descansar de ella, para poder ser capaz de retomarla un poco más adelante y mejorarla. Sin embargo, los personajes bullían en mi interior, se removían sin parar y no podía sacarlos de mi cabeza. No tardé mucho en volver a coger el archivo, aunque había comenzado otra historia diferente (ahora un poco estancada), y cuando llegaba al final definitivo, me enteré de que la editorial Alfaguara organizaba un concurso. Así que me dije "¿y si la mando?". Aún no estaba terminada, pero pensé que podía ser la excusa perfecta para hacer algo con aquella historia que me estaba obsesionando, tal vez un primer paso hacia alguna parte.
Hace años, también me planteé enviar una novela que había escrito a diferentes editoriales, pero no me decidía del todo a hacerlo y al final desistí, supongo que en el fondo no creía demasiado en aquella historia, o quizás no creía en mí. Fue la única vez, en todos los años que llevaba escribiendo, que me planteé más en serio hacer algo con aquellos folios manuscritos. Pero ha sido ahora cuando realmente he creído en mi proyecto lo suficiente como para apostar por él. Y el hecho de enviarlo a un concurso simplemente era la excusa para empujarme a mí misma y lanzarme a la aventura. Sabía que no tenía muchas posibilidades, por no decir ninguna, de ganar el premio gordo, pero sabía que debía intentarlo.
Hoy se ha fallado el premio, y por supuesto "Fotografiar la lluvia" no ha sido la afortunada ganadora, cosa que ya esperaba. Sin embargo, no me arrepiento de haber participado, tal vez si no lo hubiera hecho tan solo habría registrado la novela y después ésta se habría quedado guardada en un CD. Pero apostar por ella de esta forma ha sido un trampolín o, mejor dicho, una cama elástica que me hace llegar cada vez más alto.
No sé si la presentaré a más concursos o si, simplemente, comenzaré a enviarla a editoriales, mientras la sigo promocionando en este blog. Lo que sí sé es que sigo creyendo en ella, y eso hace que, a su vez, también crea en mí.